MANEJO AMBULATORIO DEL ASMA LEVE Y MODERADA

  • Ana María Stok

Resumen

La categorización de la gravedad del asma se basa en la frecuencia de la aparición de los síntomas, la limitación de las actividades habituales, la cantidad de exacerbaciones y la limitación funcional respiratoria. En el asma leve y moderada, esta categorización nos orienta para iniciar el tratamiento y posteriormente para evaluar el seguimiento y la corrección del tratamiento instituido. Se estima que el asma leve representa entre el 50% y el 80% de los pacientes con asma atendidos en la atención primaria, la gran mayoría de los cuales son tratados sólo con agonistas beta 2 de acción corta (SABA, su sigla en inglés). Como esta población no está exenta de exacerbaciones, el 30-52% de las exacerbaciones que requirieron atención de urgencia ocurrió en pacientes que en los tres
meses previos habían tenido síntomas menos de tres veces a la semana o que se disparaban sólo con ejercicio. La introducción de cambios en la Global Initiative for Asthma (GINA) desde 2019 a la fecha permitieron adoptar una nueva mirada del asma leve, por la cual ya no se recomienda el uso de SABA como monoterapia, porque puede enmascarar, subestimar y empeorar la inflamación en ausencia del tratamiento con corticoides inhalados, a los que el paciente con asma leve suele tener poca adherencia. Estudios recientes demuestran que un tercio de los pacientes con asma suelen utilizar tres cánisters o más de SABA por año, y esto se asocia a mayor riesgo de exacerbaciones y hospitalizaciones por asma.

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Publicado
2022-07-30
Sección
ARTICULO ESPECIAL